Sobre Mi
Sobre mi
Durante 14 años, pensé que mis desequilibrios hormonales eran parte de mi biología. Nunca me detuve a considerar que mi piel —el órgano esponja del cuerpo— pudiera estar jugando un rol en ese desajuste. Así como dice el dicho, "eres lo que comes", comencé a cuestionarme en qué me estaba transformando con todo lo que estaba dejando entrar a través de mi piel.
Ese fue el punto de inflexión. Descubrí que muchos productos cotidianos, algo tan normalizado y común para muchos, estaban cargados de ingredientes invisibles pero potentes, capaces de alterar procesos fundamentales en el cuerpo. Siempre había sentido curiosidad por explorar alternativas más naturales y holísticas en diversos contextos, pero me detenía por los estigmas y prejuicios con los cuales no me sentía cómoda, como "demasiado hippie", "demasiado alternativo", "poco serios", entre otros. Hoy abrazo con orgullo esa sensibilidad que siempre me acompañó, porque sé que se trata de coherencia con lo que realmente creo. Y ahora estoy más segura que nunca de que lo natural siempre estuvo cargado de connotaciones equivocadas.
Aprendí que lo que aplicamos sobre la piel tiene un impacto mucho mayor de lo que creemos: no solo afecta la salud de nuestra piel, sino también nuestro bienestar general. Los ingredientes sintéticos pueden alterar el equilibrio hormonal y debilitar nuestras defensas naturales.
Con los años descubrí que mi abuela paterna —quien murió el mismo año en que nací— estuvo siempre a la vanguardia de lo natural. Comprendí entonces que esa herencia, de alguna forma, había quedado inscrita en mi ADN.
Fue así como entendí el origen de mis contradicciones: por un lado, la sensibilidad estética intachable que me legó mi abuela materna, con la que honraba cada aspecto de su vida; por otro, una conexión profunda con lo esencial y lo natural.
Aceptar esa dualidad fue un acto de reconciliación personal. Una integración de dos mundos que, en la sociedad actual, muchas veces se presentan como opuestos o excluyentes, pero que en mí aprendieron a convivir.
Mons Mare honra la dualidad ofreciendo una nueva forma de cuidarse: con productos naturales, sí, pero también con diseño, con intención y con placer estético. Porque lo natural no tiene por qué ser rústico ni descuidado. Y porque la piel no distingue géneros, esta es una invitación abierta a todas las personas —sin importar su identidad— a reconectar con lo que eligen ponerse cada día sobre sus cuerpos.
Mi misión es acercarte a la cosmética natural de calidad, no testeada en animales y mostrarte su verdadero potencial. Un cuidado efectivo y totalmente segura para ti y el medio ambiente, que combina elegancia clásica, funcionalidad y conciencia.
Con MONS MARE busco romper esos estigmas que lo natural es artesanal y poco profesional, y redefinir lo natural como un lujo cotidiano. Por eso cree productos con un diseño clásico, elegante y premium que represente el contenido que porta.
Hoy traigo los beneficios del mar con la algoterapia presente en nuestros productos capilares, y los de las montañas con la mineroterapia presentes en nuestro desodorante corporal.
MONS MARE es un lugar para quienes quieren salir del sistema y hacer las cosas de otra manera, volver a lo esencial con conocimiento, criterio, coherencia y elegancia.
Gracias por estar aquí
MONS MARE también es tu casa.